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Fibromialgia: Qué es, síntomas y tratamiento

La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor músculo-esquelético generalizado acompañado de otros trastornos y que puede afectar de forma importante a la calidad de vida del paciente. En este artículo te contamos qué es, su etiología y tratamiento.

Mujer que presenta dolores debido a la fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una condición crónica caracterizada principalmente por dolor musculoesquelético generalizado. A menudo se asocia con fatiga, problemas de sueño, problemas de memoria y estado de ánimo.

Los pacientes con fibromialgia pueden ser más sensibles al dolor que las personas que no tienen fibromialgia, un fenómeno conocido como sensibilización central. La causa exacta de la fibromialgia es desconocida, pero se cree que involucra una combinación de factores genéticos y ambientales.

Esta enfermedad afecta a un gran número de personas, en su mayoría mujeres, y su diagnóstico puede ser difícil debido a la variedad de síntomas que presenta.

Perfil de la persona con fibromialgia

El perfil típico de una persona que padece fibromialgia a menudo incluye las siguientes características:

mujer con dolores debido a la fibromialgia
  • Género: Mayormente son mujeres. Aunque los hombres también pueden desarrollar fibromialgia, la prevalencia es significativamente mayor en las mujeres.
  • Edad: Aunque puede ocurrir a cualquier edad, la fibromialgia suele ser diagnosticada más comúnmente en adultos, especialmente entre las edades de 30 y 50 años.
  • Historial Familiar: Existe una mayor probabilidad de desarrollar fibromialgia si hay antecedentes familiares de esta condición, lo que sugiere una posible predisposición genética.
  • Presencia de Otros Trastornos: Las personas con ciertos trastornos reumáticos, como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso, tienen más probabilidades de desarrollar fibromialgia. También es común la coexistencia de condiciones como síndrome de colon irritable, migrañas, y trastornos del sueño.
  • Historial de Trauma Físico o Emocional: Individuos que han experimentado eventos traumáticos, como accidentes graves, lesiones físicas o estrés emocional prolongado, pueden tener un riesgo incrementado de desarrollar fibromialgia.
  • Síntomas Clínicos: Típicamente, estas personas presentan dolor musculoesquelético generalizado, fatiga crónica, trastornos del sueño, y dificultades cognitivas (como problemas de memoria y concentración). También pueden experimentar ansiedad y depresión.

La fibromialgia es una condición compleja y su presentación puede variar considerablemente de una persona a otra. Aunque este perfil proporciona una visión general, cada caso es único y debe ser evaluado individualmente por un profesional de la salud.

Síntomas de la fibromialgia

Los síntomas de la fibromialgia pueden variar en intensidad y presentación, pero los más comunes incluyen:

paciente con dolor generalizado por fibromialgia
  • Dolor Musculoesquelético Generalizado: Es el síntoma más característico de la fibromialgia. El dolor se describe a menudo como un dolor sordo constante con una duración de al menos tres meses. Para ser considerado generalizado, el dolor debe ocurrir en ambos lados del cuerpo y tanto por encima como por debajo de la cintura.
  • Fatiga: Las personas con fibromialgia a menudo se despiertan sintiéndose cansadas, incluso después de dormir durante períodos de tiempo prolongados. El sueño puede ser interrumpido por el dolor, y muchos también tienen otros trastornos del sueño, como el síndrome de piernas inquietas o apnea del sueño.
  • Dificultades Cognitivas: Un fenómeno conocido como «fibroniebla» afecta la concentración y la capacidad de enfoque mental. Puede implicar problemas de memoria, dificultad para concentrarse en tareas mentales y problemas para prestar atención.
  • Otros Síntomas: La fibromialgia también puede estar asociada con una serie de otros síntomas, como dolores de cabeza tensionales, síndrome de colon irritable, ansiedad y depresión. Algunas personas también experimentan sensaciones de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies, rigidez en el cuerpo, especialmente por la mañana o después de estar en una posición durante mucho tiempo, y sensibilidad en puntos específicos del cuerpo.

Es importante recordar que la fibromialgia es una enfermedad con una gran variación individual y, por tanto, los síntomas pueden fluctuar en intensidad y frecuencia de un paciente a otro. El Colegio Americano de Reumatología ha llegado a definir hasta 41 síntomas distintos asociados con esta enfermedad.

Causas de la fibromialgia

Las causas exactas de la fibromialgia son desconocidas, pero se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos, neurobiológicos, psicológicos y ambientales. Los aspectos más destacados en la investigación actual incluyen:

  • Sensibilización Central: Se cree que la fibromialgia implica una alteración en la forma en que el cerebro procesa las señales de dolor, llevando a una sensibilización central. Esto significa que el cerebro de una persona con fibromialgia puede reaccionar de manera exagerada a estímulos que normalmente no serían dolorosos.
  • Factores Genéticos: Hay evidencia de que la fibromialgia puede ser hereditaria. Las personas que tienen familiares cercanos con fibromialgia tienen un riesgo más alto de desarrollarla, lo que sugiere un componente genético.
  • Desencadenantes Ambientales: En muchos casos, los síntomas de la fibromialgia comienzan después de un evento físico o emocional específico, como un accidente, una cirugía, una infección, o un período de estrés psicológico significativo. Aunque estos eventos no causan fibromialgia, pueden desencadenar su desarrollo en personas susceptibles.
  • Trastornos del Sueño: Problemas con el sueño, como el insomnio o un sueño no reparador, son comunes en personas con fibromialgia y pueden jugar un rol en su desarrollo.
  • Desequilibrios Químicos: La investigación ha indicado que desequilibrios en ciertos neurotransmisores, como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, pueden estar involucrados en la fibromialgia. Estos químicos son importantes en la regulación del dolor, el estado de ánimo y el sueño.
  • Respuesta al Estrés Anormal: Las personas con fibromialgia pueden tener una respuesta anormal al estrés debido a alteraciones en el sistema nervioso y el eje hipotálamo-pituitario-adrenal, que son responsables de la respuesta al estrés.

Estos factores pueden interactuar de maneras complejas, contribuyendo al inicio y la progresión de la fibromialgia, pero no olvidemos que la fibromialgia es una condición multifactorial y no se puede atribuir a una sola causa.

Diagnóstico de la fibromialgia

El diagnóstico de la fibromialgia puede ser complejo debido a la ausencia de una prueba específica para la enfermedad y porque sus síntomas se solapan con muchas otras enfermedades. El proceso de diagnóstico generalmente implica:

  • Evaluación de los Síntomas: El médico hará preguntas detalladas sobre los síntomas, incluyendo la ubicación y naturaleza del dolor, la calidad del sueño, la presencia de fatiga, y cualquier otro síntoma relacionado.
  • Historial Médico: Se revisará el historial médico completo del paciente para descartar otras enfermedades que pudieran explicar los síntomas. Esto incluye enfermedades reumáticas, trastornos del sueño, y problemas psiquiátricos, entre otros.
  • Examen Físico y Puntos Gatillo: Aunque no se utilizan tan extensivamente como antes, los médicos pueden revisar los puntos gatillo específicos. Anteriormente, se utilizaba un criterio que requería dolor en al menos 11 de 18 puntos gatillo específicos, pero esto ha evolucionado hacia un enfoque más general en el dolor y los síntomas.
  • Criterios de Diagnóstico Actualizados: Los criterios más recientes de la American College of Rheumatology (ACR) para el diagnóstico de la fibromialgia incluyen:
  • Dolor generalizado que dura al menos tres meses.
  • Ausencia de otra afección subyacente que explique el dolor.
  • Pruebas de Laboratorio: No existen pruebas de laboratorio que diagnostiquen directamente la fibromialgia, pero se pueden llevar a cabo análisis de sangre y otros estudios para descartar otras condiciones con síntomas similares, como hipotiroidismo, artritis reumatoide y lupus.
  • Diagnóstico por Exclusión: Dado que no hay pruebas específicas para la fibromialgia, a menudo se diagnostica por exclusión, descartando otras posibles causas de los síntomas.
  • Consideración de Síntomas Asociados: Se presta atención a otros síntomas que a menudo acompañan a la fibromialgia, como fatiga, problemas de sueño, dificultades cognitivas, y otros trastornos como el síndrome del intestino irritable y la cistitis intersticial.

El diagnóstico de la fibromialgia es en gran parte un proceso clínico basado en la experiencia y el juicio del médico, y la comunicación clara y completa de los síntomas por parte del paciente es crucial para un diagnóstico preciso.

Fibromialgia y Puntos Gatillo

Los puntos gatillo en el contexto de la fibromialgia se refieren a áreas específicas del cuerpo que son excepcionalmente sensibles al tacto y pueden causar dolor en otras partes del cuerpo cuando se presionan. Estos puntos dolorosos son distintivos de la fibromialgia y son, en ocasiones, uno de los criterios utilizados para su diagnóstico.

En la fibromialgia, estos puntos gatillo suelen ser:

  1. Simétricos y Dispersos: Se localizan en varios lugares del cuerpo y son simétricos, es decir, se encuentran en ambos lados del cuerpo.
  2. Áreas Específicas: Incluyen sitios como la parte posterior de la cabeza, los codos, los hombros, las rodillas y las caderas.
  3. Dolor al Tacto: Estos puntos son sensiblemente dolorosos al tacto o la presión, y este dolor puede irradiarse a otras áreas del cuerpo.

Es importante diferenciar los puntos gatillo de la fibromialgia de los puntos de dolor comunes en otras afecciones musculares. En el síndrome de dolor miofascial, por ejemplo, los puntos gatillo también son dolorosos al tacto, pero suelen estar asociados con músculos específicos y pueden causar un patrón predecible de dolor referido. En cambio, los puntos gatillo de la fibromialgia no están necesariamente asociados con un músculo específico y su patrón de dolor puede ser más generalizado y difuso.

Puntos gatillo en fibromialgia

Tratamiento de la fibromialgia

La fibromialgia no tiene cura como tal. Su tratamiento se centra en el alivio y controlar los síntomas y la mejora de la calidad de vida del paciente para que pueda convivir con la enfermedad. Los componentes clave del tratamiento incluyen:

  • Medicamentos:
  • Analgésicos: Se pueden recetar para aliviar el dolor. Esto puede incluir analgésicos de venta libre como el parecetalmol o ibuprofeno, y en algunos casos, analgésicos de prescripción con receta.
  • Antidepresivos: Pueden ayudar a aliviar el dolor y la fatiga asociados con la fibromialgia. Algunos antidepresivos también ayudan a mejorar el sueño.
  • Relajantes Musculares: A veces se usan para aliviar el dolor muscular y mejorar la calidad del sueño.
  • Medicamentos Anticonvulsivos: Medicamentos diseñados para tratar la epilepsia a menudo son efectivos para reducir ciertos tipos de dolor.
  • Terapias Físicas y de Ejercicio:
  • Fisioterapia: Puede mejorar la fuerza, la flexibilidad y el bienestar general.
  • Ejercicio Regular: Actividades como caminar, nadar o hacer yoga pueden disminuir el dolor y la rigidez, mejorar el estado de ánimo y el sueño, y aumentar la resistencia.
  • Terapias Psicológicas y de Cambio de Comportamiento:
  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Ayuda a tratar la depresión, mejora la capacidad para afrontar el dolor y puede cambiar comportamientos que empeoran los síntomas.
  • Técnicas de Relajación y Reducción del Estrés: Incluyendo meditación, masajes y técnicas de respiración profunda.
  • Educación y Apoyo:
  • Educación del Paciente: Entender la fibromialgia y estrategias para manejar los síntomas puede ser muy beneficioso.
  • Grupos de Apoyo: Compartir experiencias y estrategias con otras personas que enfrentan desafíos similares puede ofrecer apoyo emocional y consejos prácticos.
  • Terapias Alternativas y Complementarias:
  • Acupuntura: Algunos encuentran alivio en el dolor a través de la acupuntura.
  • Técnicas de Biofeedback: Ayudan a controlar ciertas respuestas físicas relacionadas con el estrés.
  • Manejo del Sueño:
  • Mejorar la calidad del sueño es un aspecto importante del tratamiento de la fibromialgia, y a veces se recetan medicamentos para ayudar con los trastornos del sueño.

Es importante que el tratamiento sea personalizado para cada paciente, ya que los síntomas y la severidad de la fibromialgia pueden variar ampliamente. La cooperación entre el paciente y un equipo de salud multidisciplinario es esencial para lograr el mejor manejo de la condición.

Viviendo con Fibromialgia

Vivir con fibromialgia requiere adaptaciones en varios aspectos de la vida diaria para manejar mejor los síntomas y mantener una calidad de vida lo más alta posible. Estas son algunas de las estrategias clave:

  • Manejo del Dolor y el Estrés:
  • Técnicas de Relajación: Prácticas como la meditación, la respiración profunda y el yoga pueden ayudar a reducir el estrés y el dolor.
  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Puede ser útil para cambiar patrones de pensamiento negativos y mejorar las estrategias de afrontamiento.
  • Ejercicio y Actividad Física:
  • Ejercicio de Bajo Impacto: Actividades como caminar, nadar, o hacer yoga son beneficiosas. El ejercicio regular ayuda a reducir el dolor, mejorar la función física y el estado de ánimo.
  • Empezar Lentamente: Es importante comenzar con ejercicios suaves y aumentar gradualmente la intensidad para evitar la fatiga y el dolor excesivos.
  • Nutrición:
  • Dieta Equilibrada: Consumir una dieta balanceada rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Evitar alimentos procesados y con alto contenido de azúcar.
  • Mantenerse Hidratado: Beber suficiente agua a lo largo del día.
  • Suplementos: Algunos pacientes encuentran alivio con suplementos como la vitamina D o el magnesio, pero siempre se debe consultar con un médico antes de comenzar cualquier suplemento.
  • Sueño:
  • Buena Higiene del Sueño: Mantener un horario regular para dormir, crear un ambiente tranquilo y cómodo para dormir y evitar estimulantes como la cafeína por la tarde.
  • Adaptaciones en el Hogar y el Trabajo:
  • Ergonomía: Ajustar el espacio de trabajo para reducir la tensión y el dolor.
  • Descansos Regulares: Tomar descansos frecuentes para estirar y moverse durante el día.
  • Apoyo Social y Emocional:
  • Grupos de Apoyo: Unirse a grupos de apoyo para conectarse con otros que entienden lo que significa vivir con fibromialgia.
  • Hablar con Amigos y Familiares: Compartir experiencias y necesidades con seres queridos para obtener apoyo emocional.
  • Cuidado Personal Continuo:
  • Consultas Regulares con Profesionales de la Salud: Mantener una comunicación regular con el equipo de atención médica.
  • Monitorear los Síntomas: Llevar un diario de síntomas puede ayudar a identificar los desencadenantes y a monitorear el progreso.
  • Enfoque Holístico:
  • Considerar Terapias Complementarias: Como la acupuntura, masajes o técnicas de biofeedback.

La fibromialgia afecta a cada persona de manera diferente, por lo que encontrar el enfoque correcto puede requerir tiempo y experimentación. Trabajar en estrecha colaboración con un equipo de atención médica es esencial para desarrollar un plan de tratamiento y manejo de la vida que sea efectivo y personalizado para las necesidades individuales.


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